jueves, 25 de febrero de 2010

Qué rápido aprenden lo que “no” deben decir

Te pasas ni se sabe cuánto tiempo para que el niño aprenda a decir bien una palabra, para que conjugue un verbo en condiciones y diga “puesto” en vez de “ponido”, “sé” en vez de “sabo”, y cuando menos te lo esperas sale por su boca algo así como “c-ñ…” o dice claramente “estúpido”. Y a ti se te queda carita de bobalicona y te preguntas, ¿ahora qué hago?, ¿le reprendes, le regañas, le dices “eso no se dice”?.

Lo mejor, creo yo, es ignorar a la dulce criatura, porque ellos sueltan la perla y te miran para ver qué haces tú, si le ríes la gracia, le regañas, o sencillamente pasas. Al principio la estrategia de ignorarles funciona. Pero pronto descubren que esas palabrejas tienen un intríngulis especial y vuelven a la carga. Y entonces ya no te queda otra que explicarles que hay palabras bonitas y palabras feas. Y por supuesto mamá nunca dice palabras feas, porque mamá es …. ¡buenísima!. Los niños buenos tampoco dicen palabras feas y es mucho mejor decir palabras bonitas porque así todos estamos mucho más contentos.

Y la explicación parece que funciona, pero de cuando en cuando el niño erre que erre vuelve a la carga. Y entonces se me ocurre darle una alternativa. De repente escucha en unos dibujos animados la palabra “espectacular” y le hace mucha gracia, “esa es una palabra bonita”, le digo yo. Él se queda estupefacto, con esos ojillos llenos de curiosidad y ganas de aprender. Lo malo vino después claro “espectacular es una palabra bonita y estúpido es una palabra fea, y los niños buenos no dicen estúpido porque es una palabra fea, dicen espectacular, que es una palabra bonita”. Ese fue su discurso durante días. ¡¡Uf!! Qué duro fue.

Pero lo importante es que ha entendido lo que quería explicarle, ha entendido que es mejor no decir palabras feas, aunque ya es consciente de ellas. Y es que no podemos evitar que vayan descubriendo el mundo, con sus cosas buenas y sus cosas malas.

Aunque si les explicamos que son mejores unas opciones que otras, conseguiremos mejores resultados a si les prohibimos decir una simple palabra…. fea.

5 comentarios:

Una mamá (contra) corriente dijo...

Otro tema muy interesante. Yo digo muchísimas palabrotas, así que ya veremos cómo me apaño.

sonia dijo...

Hola, mamá! Acabo de descibrir tu blog y me encanta...Tienes toda la razón, la lógica con los niños pequeños es muy peculiar y nos cuesta meternos en su cabecita para conseguir algo pero... al final su inocencia y simpleza es fascinante; espectacular!! :-)

Belén dijo...

Gracias Sonia. Sí, es cierto, en la mayoría de ocasiones no nos ponemos en su lugar, y debe ser difícil, pobres. Mi niño es que tiene unas salidas increíbles.

Belén dijo...

Eva, pues a lavarse la boca con jabón tocan, ja, ja, ja. Nosotros nos mordemos mucho la lengua, los abuelos ni te cuento, mi padre el pobre no puede evitar reirse, y eso que le reprendo, pero es que está atento a todo, es una esponja el niño este y todo lo casca.

Tifoidea dijo...

A mi también se me escapaban de vez en cuanto, que hay que morderse mucho la lengua, pero yo misma me daba en la boca,(suave ¿eh?) XDDD Al final el hacia lo mismo si se le escapaba una. Pero vamos que no ha llegado a ser un problema. Lo bueno es ahora que está en plena edad de lo que yo llamo "el caca culo pedo pis" y es que esas palabras le hacen una gracia horrible, pero veo que les pasa a todos sus compañeros, uno dice de repente "culo" y todos se tronchan. Y volviendo a lo de ponernos en su lugar, recuerdo yo cuando era pequeña que hasta los famoso "Enrique y Ana" (madre mía que vieja soy) sacaron una canción que se titulaba así, "caca, culo, pedo, pis". Y yo iba a casa de una amiga que tenía el disco, ella lo ponía y nos partiamos de risa. Así que al final si uno tiene cierta memoria vemos que tampoco han cambiado tanto las cosas :P