viernes, 30 de septiembre de 2011

Jornada de puertas abiertas en Causay


Este fin de semana, 1 y 2 de octubre, la Asociación Causay celebra por segundo año su jornada de puertas abiertas.

Durante estos dos días todos los que se animen a participar tendrán la oportunidad de probar las terapias alternativas y/o naturales que se trabajan allí: Reiki, yoga, musicoterapia, tao-yin, hemy-sync, biodanza, risoterapia, cuerpo en movimiento, aurasoma y muchas más.

Serán dos días intensos. Causay abrirá sus puertas a las 10 de la mañana, y se realizarán actividades hasta las 8 de la tarde los dos días.

Además podrás disfrutar de un mercadillo solidario que se realizará a favor de dos ong "Mundos Unidos y "Lights of Hope". La recaudación que se obtenga se destinará a la creación de un centro médico y el mantenimiento de una escuela en Calcuta.

Además el domingo día 2 a las 5 de la tarde nuestro grupo de duelo se pone de gala. Como sabéis llevo unos meses trabajando en la creación de un grupo de duelo para pérdida perinatal. Ha sido mucho tiempo invertido, mucho material estudiado, muchas mujeres que generosamente han querido compartir su dura experiencia conmigo y a las cuales he acompañado. El próximo domingo damos el pistoletazo de salida a un proyecto común, para ayudar y acompañar en el duelo.

El grupo que hemos creado y trabajado aúna los beneficios del grupo de apoyo con las terapias alternativas. Queremos organizar grupos de duelo general y grupos específicos de duelo perinatal, pues este último tiene unas necesidades especiales. Pero de esto ya os hablaré en otro post con más detalle. Os lo presentaré a lo grande, lo prometo. Ni que decir tiene que si alguien está interesado en asistir, solo debe ponerse en contacto conmigo.

Las jornadas de este fin de semana son totalmente gratuitas. Os recomiendo asistir a aquellas actividades que os interesen o podáis. Pinchando aquí podéis ver los horarios y las terapias que se ofrecen.

Conozco a muchos de los profesionales que estarán allí, y honestamente os lo recomiendo. Incluso el sábado hay programado a las 11 de la mañana un grupo de yoga en familia, así que te puedes llevar a los peques y hacer yoga todos juntos, sin duda será una grata experiencia.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

¿Debemos aceptar visitas cuando nace el bebé?

Uno de los (no) consejos para futuras mamás que escribí en El Club de las Madres Felices era evitar las visitas las primeras semanas después de nacer el bebé.

Alguna amiga/compañera/comadre bloguera me ha dicho que eso es imposible. Y me consta que más de uno/a lo ha pensado. Sí, es radical, es cierto. Y es radical porque vivimos en una sociedad de "todo por los demás, incluído un sacrificio enorme". Nos envuelve la educación social, es de obligado cumplimiento hacer ciertas cosas y visitar o recibir visitas cuando hay un recién nacido por medio es una de ellas.

Antes de continuar sé que quizá a muchas personas que leáis esto no os guste un pelo. Lo siento, es mi manera de pensar, como yo veo las cosas. Ni mucho menos digo que se deba hacer así obligatoriamente. Os doy mi opinión basada en mi experiencia, y en las experiencias de unas cuantas madres y parejas amigas (por no mencionar a los bebés, pobres míos que como no hablan no pueden quejarse) que han sufrido un verdadero calvario por culpa de esas visitas.

Me preguntan, ¿pero cómo voy a evitar que vengan mis padres, mis hermanos, mis suegros, mis cuñados, mi tíos, mis,.......?. Es que depende de las visitas que sean. Desde luego si es visita tipo "voy a ver al niño y de paso me siento en el sofá y tu con los puntos y recién parida me pones un café y así yo estoy con el niño en brazos, y de paso hasta me creo que te echo una mano", podéis prescindir de ella.

Si hablamos de visita "voy a ir media hora conozco al bebé, te doy un besazo, no te permito ni que te levantes del sillón, no te arrebato al bebé de los brazos porque tiene que estar con su madre y me voy rapidito", aceptamos barco. Pero, eso sí, de cuando en cuando, no es menester estar todas las tardes de la semana recibiendo visitas de media hora, que si no estamos en las mismas. Ahí el papi ha de ser el relaciones públicas de la familia y organizar la agenda, espaciar las visitas e intentar que al menos la primera semana sea lo más tranquila posible.

Si hablamos de visita "voy te hago la cama, te pongo la lavadora, te doy una barridita y de paso te dejo la cena hecha (esas son las madres/suegras, no fallan)", la aceptamos sin rechistar.

Que quiero decir con esto, que no tenemos que aislarnos en casa como si de un bunker se tratara. Se trata de ser conscientes de que tenemos un recién nacido, recién llegado a este mundo que se debe habituar a todo, a nosotros, al mundo exterior, a la lactancia, al sueño, a miles de cosas. Si ese bebé es cogido y recogido por veinte brazos, no se le permite dormir, no se le permite comer a demanda, se le molesta, se le incordia, se incordia a su madre, ....., ¿estará a gusto y feliz?, yo creo que no.

En mi caso no hubiera prescindido de las "visitas" de mis padres jamás, aunque claro, eso no eran visitas. Mi madre llegaba, sigilosa, ponía la lavadora, barría mi casa, me preparaba la comida, daba un besito a mi hijo y se iba. Mi padre nos traía la compra, mi hermana venía a echarle un ojo al bebé mientras me duchaba rauda y veloz, hasta cepillaba a mis gatas o les compraba su pienso. Fueron mis amas de llaves esas primeras semanas.

También tuve a la familia que se sienta a tomar café tranquilamente y a ti te da hasta vergüenza estar en camisón, porque yo de esa guisa estaba, teta fuera todo el día, las piernas como botijos de hinchadas, no tenía yo ganas de ser coqueta.

Pero a veces, por timidez, porque creemos que nuestro deber es recibir a esas personas que quieren conocer a nuestro hijo, porque no tenemos valor para decir no, hacemos lo que no queremos, y eso es lo que debemos evitar. Un adulto puede pasar un mal rato por voluntad propia si con eso consigue que otro esté contento. Pero obligar a una criatura de pocos días a eso por quedar bien, me parece que no es lo más acertado.

Creo que con educación y explicando nuestra postura y nuestra manera de ver las cosas se pueden conseguir milagros. Muchas veces pensamos que no van a entendernos pero si se dice antes y exponemos nuestros motivos, las personas suelen ser muy comprensivas. A veces no, pero si un adulto se enfada por este motivo,... , deja mucho que desear desde mi humilde punto de vista.

Restringid y evitad las "visitas" y transformarlas en "échame una mano por favor" y de ese modo todos estaréis mucho más contentos.

En El Club de las Madres Felices había un comentario criticando este punto, cuando yo digo que no se necesita ayuda con el bebé. El bebé con quien tiene que estar es con la madre, si es posible iniciando una lactancia a demanda, por eso "no hace falta" que nadie nos coja al bebé, le de un paseo o se lo lleve. Necesitamos la ayuda en todo lo demás, ¡que no es poco!. La madre solo debe estar pendiente de esa criatura (con el apoyo emocional pertinente, claro está), el resto ha de ser atendido por la pareja, la familia y/o los amigos.

De este modo el postparto será mucho más fácil y llevadero, porque nadie dijo que fuera fácil. Pero eso ya lo dejamos para otro post.

martes, 27 de septiembre de 2011

Los (no ) consejos para futuras mamás

Cuántas dudas tenía cuando me quedé embarazada, qué pocas respuestas me daban y qué diferentes eran de lo que yo necesitaba saber. Si algo he encontrado en esta ciber tribu es ayuda, respuestas a mis dudas, comprensión y mucha información.

Muchas veces me preguntan, ¿qué le dirías a una futura mamá?. Se me ocurren tantas cosas. He querido hacer un pequeño resumen de temas relacionados con la salud, con el vínculo, con los primeros momentos, con la lactancia,....,

lunes, 26 de septiembre de 2011

S.E.G.O., viñetas y recuerdos

A estas alturas todos estamos enterados de las viñetas que la S.E.G.O. (Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia) han difundido estos días. Son viñetas degradantes, con un humor antidiluviano, ofensivo y de mal gusto. Ridiculizan el parto, la maternidad y la sexualidad femenina. Colocan al ginecólogo en una posición de poder donde la mujer queda ante ellos en posición de inferioridad.

Viendo esas viñetas me he puesto a pensar en la atención ginecológica que yo he tenido. Y lo primero que se me ha venido a la mente ha sido "de pena". Qué triste, ¿no?.

Recuerdo a la ginecóloga que me diagnosticó un sil de alto grado hace ya unos cuantos años. Me hicieron una conización del cuello del útero. Ante mi pregunta de "¿me dificultará en un futuro tener hijos?" se rió de mi en mi cara y poco menos me llamó ignorante con palabras bonitas. Años después acudía a una clínica de fertilidad donde me abrían literalmente el cuello del útero para poder hacerme una inseminación.

O también se me viene a la memoria el ginecólogo jefe de la unidad de fertilidad de un importante hospital público madrileño, que tras perder a mi primer hijo (de casi 6 meses), ponía de manifiesto su estupido humor mientras examinaba mi vagina.

Al hilo de mi pérdida, recuerdo cómo me trataron en el hospital cuando ingresé con la bolsa rota y un bebé demasiado prematuro a punto de nacer. Recuerdo la falta de tacto, cinco, seis o siete estudiantes revoloteando alrededor mío sin saber qué hacer. Me pedían que empujara cuando ni siquiera habían empezado las contracciones. No me miraban, hablaban de mi bebé como si de un despojo se tratara.

También recuerdo a la doctora que me revisó cuando me dieron el alta, su falta de tacto, de empatía, de consideración preguntándome cuánto tiempo había conseguido sobrevivir.

Les toca el turno a los dos ginecólogos a los que pedí información y consejo. Tras los complicados embarazos que tuve quería una explicación, una opinión médica fiable, un por qué, ¿podría intentar un nuevo embarazo?. Pero se lavaron las manos con respuestas tipo: "has conseguido tener uno, date con un canto en los dientes", "con las experiencias que has tenido, mejor no tentar a la suerte".

Y por supuesto recordaré siempre al señor (a este ni me atrevo a llamarle doctor) que me arrancó la placenta de cuajo provocándome un desgarro por el que tuvieron que darme más de cuarenta puntos internos.

Así a bote pronto esos recuerdos me vienen a la mente. Definitivamente el trato recibido no ha sido el mejor.

Las viñetas son histriónicas, exageradas, horripilantes, pero quizá no se alejan tanto de la realidad que muchas mujeres sufrimos.

Esto no quiere decir que no haya estado en manos de estupendos profesionales, porque sí, también los ha habido, pero tan pocos, que por desgracia solo recuerdo las malísimas experiencias por las que he tenido que pasar.

domingo, 25 de septiembre de 2011

El menú del día: Menú burger home

¿A qué niño no le gustan las hamburguesas?. Cuando las descubren todos las adoran. Al menos así pasó con mi hijo. De vez en cuando caigo en la tentación y le llevo a alguna hamburguesería pero que duda cabe que esto no se debe hacer a menudo. Así que nada mejor que hacer las hamburgesas en casa. Y con un acompañamiento más ligero para que sea más sanito.

El menú de hoy:

- Espárragos trigueros a la plancha.
- Hamburguesa

Los ingredientes son bien sencillos:

Espárragos trigueros
Carne picada. Podéis hacerla toda de ternera o mezclarla con cerdo. A mi me gusta de cada kilo de carne picada poner unos 400 grs de magro de cerdo.
1 huevo.
Harina.
panecillos de hamburguesa.
Ketchup.
Mostaza (opcional).
Mayonesa (opcional).
Queso (opcional).
Pepinillos (opcional).
Tomate (opcional).
Lechuga (opcional).
Sal Maldón.
Aceite.

Y con estos ricos ingredientes vamos a cocinar.

Primer plato: Espárragos trigueros a la plancha. Como habréis podido comprobar por varias recetas que he compartido en el blog, en mi casa comemos muchos espárragos. Es una de las pocas verduras que a mi hijo le gustan, y por ello acompañamos muchos platos con ellos. En este caso he querido sustituir las típicas patatas fritas de un menú burguer por verdurita. Podéis partirlos por la mitad y dorarlos bien, para que tengan un puntito churruscón por fuera pero queden tiernos dentro. Truco/consejo: cortadlos del mismo tamaño que las patatas fritas, y decidles a los niños que son patatas fritas verdes..... La imaginación en la mesa consigue maravillas. Para los más mayores (padres e hijos) podéis añadirles sal maldón. Los más pequeñitos pueden comerlos incluso sin sal, pues tienen mucho sabor.

Segundo plato: Hamburguesa. Ya habéis visto los ingredientes, se trata de poner lo que más te gusta, combinarlo y a la mesa. Truco/consejo: para que la hamburguesa esté más jugosa os recomiendo añadirle un huevo batido a la carne picada. Mezclarlo todo bien, dejad reposar unos minutos y después podéis hacer las hamburguesas. Quedarán riquísimas. Truco/consejo: Para ayudar a que el filete apelmace utilizad un poco de harina y a la sartén.

Un menú de fin de semana riquísimo. La hamburguesa, hecha en casa y con ingredientes de calidad se convierte en un plato apto para todas las edades.

¡A disfrutar!.

sábado, 24 de septiembre de 2011

La evolución del sueño de las mamás

Desde que mi hijo nació mi patrón de sueño se ha visto enormemente alterado. Aunque para ser realista me debería remontar al último trimestre de embarazo, una voluminosa barriga y unas cuantas contracciones me impedían ya dormir a pierna suelta.

Acostumbrada a dormir una media de 7 horas entre semana y 8 ó 9 el fin de semana, de golpe y porrazo te encuentras con un pequeño ser que necesita atención 24x7. Las madres, afortunadamente, tenemos como aliadas a las maravillosas hormonas, que nos mantienen, en las primeras semanas y meses en alerta continua. Parece que no estamos cansadas y que solo necesitamos descansar los párpados de cuando en cuando.

Con la lactancia, mis noches eran como los días. Me recuerdo viendo series de televisión a las 3 de la mañana mientras me tomaba un cola cao calentito con bizcocho y mi niño enganchado a la teta. Por aquellos días no me encontraba muy cansada. Y aunque dormía poco y mal me era suficiente.

A medida que fueron pasando los meses y las tomas se fueron espaciando, mis hormonas iban poco a poco regresando a su lugar y a sus niveles. Y ello supuso un plus más de agotamiento. Mi hijo no fue un niño dormilón, tres o cuatro despertares nocturnos era lo normal. A medida que fue creciendo fue dejando el pecho, no era por comer, es que su sueño era así. Muchas mamás piensan que sus hijos despiertan tan a menudo porque toman pecho. Muy lejos de la realidad. Mi hijo dejó la lactancia con quince meses y sus despertares continuaron en la misma línea. Ahí ya empezaba a estar literalmente agotada.

Cuando se fueron acercando los dos años, el colecho empezó a hacerse complicado. A pesar de que nuestra cama es grande, tener en medio a una anguila que no para ni en fase cuatro de sueño se hizo insufrible. Patadas, tirones de pelo, posturas imposibles incluso alguna caída de cama por mi parte hicieron que me planteara que el niño durmiera en otra habitación. No necesité pedírselo, decidió él mismo hacer el traslado. Y aunque por la mañana siempre venía temprano a acurrucarse un rato, el dormir varias horas seguidas me convirtieron en una mujer más sonriente.

Pero a pesar de estar en su cuarto, los despertares siguieron aunque en menor medida. Y como el tiempo pasaba, el cansancio también iba en aumento. Dormía más sí, pero no el suficiente tiempo seguido. No es igual dormir 5 horas de noche despertándote cada hora y media, que dormirlas del tirón.

Y llegaron los tres años y con ellos empezaron las noches sin despertares. La primera noche recuerdo pasear frecuentemente a su dormitorio por temor a que estuviera malito, le miraba, le escuchaba respirar, no me podía creer que no me reclamara. Después fuimos alternando, noches sí, noches no,....., y empezó el cole y fueron casi todas las noches sí, quitando cuando ha estado malito claro. Y a día de hoy seguimos igual, noches enteras de sueño reparador, salvo cuando entramos en fase de terrores y/o pesadillas, donde tenemos un par de medio despertares que hacen que mamá pierda el hilo de su descanso.

Cuatro años y medio de evolución del sueño en mi hijo, con un resultado final estupendo. Como contrapunto, cuatro años y medio de evolución del sueño de la madre, con un resultado catastrófico. Por la noche, aunque pueda acostarme temprano rara es la vez que concilio el sueño pronto, por muy cansada que esté. Antes de las tres de la mañana he podido tener como mínimo un despertar. Sobre esa hora es cuando protesta o grita, o llora si es que tiene pesadillas o terrores. Después tardo mucho en volver a conciliar el sueño. A eso de las seis vuelvo a despertar y ya al poco suena el despertador. El fin de semana más de lo mismo.

Resultado: una mamá muy cansada, irritable, con problemas de espalda y un poco harta.

¿Cómo solucionar mi involución de sueño?. Ni idea, la verdad.

Mi madre dice que hasta que el nene no se marche de casa poco puedo hacer. Espero que esto sea una broma. Aunque algo me hace sospechar que igual algo de razón tiene.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Cremas, geles, champú y más.... Hoy: Isdin Nutratopic crema emoliente

Ayer noche mientras duchaba a mi hijo con un champú de ph especial, me di cuenta de cantidad de productos que he ido utilizando a lo largo de estos cuatro años. Algunos nos han gustado, otros no y otros nos han parecido un timo.

Cuando tienes a tu recién nacido en brazos y te dispones a cuidar de su higiene, muchas veces no sabes ni qué comprar. Hay una gama de productos para el bebé y de cuidado infantil inmensa. Y los precios varían tanto. A veces no por pagar más obtienes la mejor calidad.

Yo he probado de todo, caro, barato, mitad y mitad, y los resultados han variado mucho.

Y se me ha ocurrido hacer esta sección, podréis encontrar todos los productos de los que vaya hablando en una pestaña que he creado nueva (arriba) llamada Test de productos infantiles.

Hoy quiero hablaros de una crema que para mi es imprescindible en el armario del cuarto de baño. Nos ha salvado muchas veces, no solo al niño, sino incluso a mi. Se trata de Isdin Nutratopic Crema Emoliente.

Cuando mi Peque contaba dos añitos, empezó a tener algunas zonas muy concretas del cuerpo irritadas: las muñecas, algunas ronchas en los brazos. No era algo escandaloso, de no ser porque le picaba, y se rascaba tanto que la piel se le enrojecía y descamaba. Acudí a su pediatra y él, poco partidario de medicar si se pueden encontrar otras opciones, me la recomendó. Me dijo que era muy buena para pieles atópicas y que le aliviaría el picor, al tiempo que le hidrataría y mejoraría la zona irritada. Y así fue.

Esta crema está indicada para pieles atópicas, muy resecas, con prurito (picor) e inflamación de la piel. No tiene corticoides y se puede aplicar con libertad al niño varias veces al día. Hidratará en profundidad y desde la primera aplicación podréis comprobar cómo la zona afectada se va restaurando y mejorando. Y sí, alivia notablemente el picor.

Las zonas irritadas de mi hijo fueron desapareciendo y mejorando. Pero eran recurrentes y con el cambio de estación volvían a salir. El tratamiento fue siempre el mismo, hidratación continua. A día de hoy esas ronchas desaparecieron y no se han vuelto a dar, pero cuando hay alguna zona irritada, incluso por la picadura de un mosquito, que tanto se le inflama y le pica, le doy esta crema, y le alivia muchísimo.

Yo misma la he utilizado. En verano siempre me sale una alergia al sol con un prurito muy intenso. Cuando la reacción alérgica ha sido leve, he conseguido mejorar con esta crema. Doy fe de cómo se atenúa el picor y la zona tratada se hidrata en profundidad.

¿Recomendarla?, sin lugar a dudas. Si vuestros hijos tienen la piel reseca, piel atópica, irritaciones puntuales, ronchas o rojeces, compradla y tenedla siempre ahí, os sacará de más de un apuro.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

La salud es siempre importante pero la de un hijo, mucho más


Cuando te quedas embarazada nunca piensas que tu hijo puede tener un problema de salud. Creo que a las mujeres no nos prepara nadie para afrontar algo así. Puede que te manden reposo en el embarazo, que incluso temas por la vida de ese hijo que está en tu vientre, y se pasa miedo, ¡vaya si se pasa!. Aparece una colección de sentimientos que te desbordan: miedo, terror, angustia, culpa, inquietud. Todos ellos se agolpan en tu corazón y te hacen sufrir.

Pero cuando tienes a tu hijo en brazos, cuando podéis miraros a los ojos, cuando te das cuenta al fin lo que supone ser madre, lo que supone tu poder de mujer, y entonces descubres que tiene un problema de salud, es como si un tsunami te arrasara.

Te descompone, te destruye por completo y tu, pieza a pieza, como si de un lego se tratara, tienes que ir recomponiéndote. Y no puedes dejarte ir, no puedes tardar mucho, porque tu hijo te necesita, y tienes que estar ahí, firme, resistente, al pie del cañón, porque lo eres todo para tu bebé.

Cuando llegan estas fechas tengo sentimientos encontrados. Me siento afortunada porque veo a mi hijo bien, saludable, feliz, es un niño contento y sin problemas aparentes. Pero al llegar el otoño empezamos el desfile de revisiones y consultas hospitalarias. Son de obligado cumplimiento, no queda otra. Hay que revisar, asegurarse y contemplar que todo vaya, como debe ir, que mi niño crezca conforme a cualquier crío de su edad. La sombra de la enfermedad nos acecha siempre, ahí está, quietecita, dispuesta a aparecer sin previo aviso, dispuesta a estropear todo este mundo feliz que hemos creado.

No me hace falta ir a la revisión para saber que mi hijo está bien, ¡más que bien!, pero los médicos deben verificarlo, constatarlo, asegurarse, plantearse nuevas revisiones y nuevas metas.

A los 2 años nos pusieron una meta que nos parecía difícil de cumplir, ¡los 5 años!, y mira tu por dónde, ya casi están aquí. Así que ahora en otoño, cuando comience con las citas médicas, añadiremos un nuevo especialista que desea verle.

Nadie nos prepara a los padres para esto. Ver a tu hijo enfermo, no poder ayudarle, no saber cómo le van a curar causa un dolor inexplicable. Muchos dicen "a todo se acostumbra uno". Pues no, yo no me acostumbro, no me gusta estar expectante, no me gusta temer que puede pasar de nuevo, no me gusta que ante cualquier dolencia infantil habitual yo tenga que estar con un ojo siempre vigilante.

"¿Cómo has podido aguantar todo esto?" me han llegado a preguntar. Pues oiga, porque no queda otra, o qué haces, ¿lo devuelves?. Es que a veces la gente no se debe dar cuenta de lo que dice. Porque os prometo que esta pregunta me la han hecho.

Pero la enfermedad te hace descubrir cosas impensables: tu resistencia física, tu fuerza emocional, la unión de tu familia, con quién puedes y con quién no puedes contar, lo fuerte que es tu hijo, y tantas cosas.... Conoces a personas muy valientes, que se enfrentan a situaciones médicas complicadísimas. He conocido a madres increíbles, fuertes, valientes, mujeres y hombres fantásticos que han permanecido al lado de sus hijos en condiciones tremendas y han salido adelante.

Y luego está el papel de los médicos y hospitales. Curiosamente vivimos en un mundo donde por un lado se idolatran los avances científicos y médicos, pero por otro lado se condenan. Sin esos médicos, sin esos genios que un día atendieron a mi hijo, él seguramente no estaría con nosotros, o estaría en unas condiciones de salud muy precarias. Gracias a esos magos del bisturí hoy tengo a mi lado a un niño sano y fuerte. Si soy devota de alguien, es de ellos. Si rezo a alguien, es a ellos. Mi fe la alimentan ellos.

Desde aquí quiero dar un abrazo de solidaridad a todas aquellas familias que, como yo un día, estáis pasando por momentos de salud complicados. Es difícil, lo sé, pero es lo que nos ha tocado y debemos enfrentarlo con todo nuestro optimismo y con una gran sonrisa. Nuestros hijos no merecen menos.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Madres Blogueras con más novedades

Madres Blogueras sigue dando pasitos hacia adelante, esta vez con una nueva sección dedicada a conocer un poco más en profundidad a algunas mamás. Se trata de En profundidad con..... y queremos acercar algunas experiencias únicas al gran público, a la blogosfera.

La primera entrevista ha sido muy especial, pues hemos podido conocer a una mujer única, una madre especial, su blog La alegría muda de Marío estremece, emociona, pero de ninguna manera pasa inadvertido.

Aquí podréis ver la entrevista completa a Amaya. ¡¡Gracias!!.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Conociendo a Beatriz Fernández, doula especializada en duelo perinatal

Ayer tuve la suerte de asistir a una charla-taller que se celebraba en Khardaia. La charla era impartida por una doula, Beatriz Fernández. Esta mujer, gran mujer por cierto, es una de las personas más implicadas en el tratamiento del duelo y la pérdida perinatal de este país.

Cuando buscas información acerca de la pérdida prenatal y los abortos, la verdad es que te encuentras con poca información, con pocos profesionales que se dediquen por entero al acompañamiento y a la atención a las familias que hayan sufrido una pérdida de este calibre.

Cuando nos sucedió a nosotros, nadie supo asesorarnos, nadie nos daba el apoyo que necesitábamos. Cuando tuve a mi segundo hijo, y conseguí centrarme, fue cuando empecé a elaborar el duelo y la aceptación. Y con el paso del tiempo me di cuenta de la necesidad de buscar información, talleres, cursos. Y el sábado me encontré con Beatriz, una mujer que ha vivido esta dura experiencia en sus carnes, cuatro veces ha pasado por ello. Mujer admirable donde las haya.

El objeto del curso era un acercamiento a la pérdida perinatal, con datos, con cifras. Parece que es algo anónimo, que nunca ocurre, que pasa pocas veces. Pero no, es una realidad que tenemos ahí, que sucede cada día. Se considera el aborto como "normal" cuando ocurre en las doce primeras semanas. ¿Normal?, ¡no es normal!, es una pérdida. Una mujer se siente madre desde el mismo momento que ve un positivo en el test, su cuerpo pone la maquinaria en funcionamiento, y comienza a crear vida, se produce una revolución hormonal, nuestro físico empieza a cambiar, se dispone a albergar a otro ser. Nuestras células se entremezclan, nuestras emociones cambian, sentimos esa vida creciendo en nuestro interior.

Queremos hacer normal algo que no lo es, un aborto es un suceso traumático para una mujer, y ha de ser tratado como tal.

Aquí no hay frases ni fórmulas mágicas, cuando una pareja se enfrenta a un suceso tan duro como perder a un hijo, lo importante es que reciba todo el apoyo de su entorno, la comprensión, el amor, pero no la compasión.

Cuántas veces hemos oído la horrible frase de "no sé que decirte". Por norma general la sociedad no sabe comportarse ante un duelo perinatal. Pero pensemos en un duelo adulto, una pérdida de una persona adulta, ¿qué se dice en esos casos?. Seguro que cosas así, no:

Mujer, eres muy joven y estas cosas son normales.

Ya tendrás más, tienes mucho tiempo.

Mejor ahora, que no estaba formado.

Hay que ser fuerte, no seas llorona, solo era un montón de células.

¿A que no diríais eso a una persona que ha perdido a su pareja, o a un amigo, o a su padre?. Comprendemos ese dolor, ese duelo adulto, comprendemos la necesidad de apoyo y comprensión, comprendemos que hace falta tiempo para poder afrontarlo y superarlo. Entonces, ¿por qué no entendemos todo esto cuando se trata de una madre que ha perdido a su bebé?.

Da igual de cuánto tiempo estabas cuando perdiste a tu hijo, porque cada mujer lo siente y vive de una manera, y hay que respetarlo. Acompañar un duelo es algo muy difícil, nadie dijo que fuera fácil. No debemos esperar nada, solo acompañar, comprender, facilitar el camino. 6 meses, 7, 10, un año,...., no hay un tiempo límite, no hay un tiempo patológico. Si se deja que el trabajo de duelo fluya, no habrá ningún problema. Las dificultades vienen cuando el trabajo de duelo se paraliza, se obstruye, se detiene.

El trabajo de duelo es un acto de amor, es la aceptación de que tu pequeño se fue, es aprender a vivir con un hijo que marchó, pero que estuvo ahí, contigo, durante un tiempo. Es recordar sus patadas en tu vientre, su primera ecografía, sus movimientos si llegaste a sentirlos, el positivo del test, y sonreir.

De todo esto hablamos ayer en el taller. Beatriz me admiró por su gran sabiduría, su entereza, su trabajo, su ánimo. Estupenda profesional, sin duda.

Si queréis saber más sobre ella, podéis encontrarla en Ser Doulas.

jueves, 15 de septiembre de 2011

La vuelta al cole también con Arnidol

El lunes muchos comenzamos el curso 2011/12, era un momento muy esperado por mi hijo aunque lo vivió con sentimientos ambivalentes. Por un lado la emoción de volver a su cole, con sus amigos, su profesora a la que adora, sus rutinas. Pero por otro los nervios, su timidez, los ligeros cambios. Pero todo ha ido estupendamente y a día de hoy parece que llevamos dos meses de curso. Ha integrado los horarios en su rutina perfectamente, se acuesta temprano, no le cuesta levantarse por la mañana, está feliz y muy adaptado. No se puede pedir más.

Uno de los cambios de este nuevo curso es que como ya es "mayor" puede acceder a otra parte del patio donde tienen toboganes y demás divertimentos. Confieso que eso me pone un poco nerviosa. Aunque a muchos niveles mi peque es muy espabiladillo, a nivel físico, digamos que ha salido a su madre, el pobre. No os digo más que a veces se le enredan los pies y por eso se cae. Y aunque este verano hemos tenido muchísimas menos caídas, golpes, tropiezos y heridas que el año pasado, él no es de los más ágiles subiéndose a los columpios y demás.

Por otro lado, y para mi tranquilidad, es un niño bastante prudente y responsable así que espero no tener ningún percance. Y si lo hay, pues ya se solucionará, que le vamos a hacer.

Y yo que veo ahí el principal peligro, ayer me sorprendió y me demostró que con niños el peligro está en todas partes. Cuando salió de clase me contó que se había dado un golpe en la frente y otro en la nariz. ¿Y esooooooo?, pregunté yo. "Mamá es que subiendo por las escaleras me he chocado con la cabeza de mi compañero?". ¿Pero de qué manera suben estas criaturas las escaleras que se chocan con cabezas ajenas?. No lo vi hinchado, ni enrojecido. "La profe me ha dado barrita en el golpe". ¡¡Ay!!, bendita profesora, se ha acordado de la barrita de Arnidol que le llevé el curso pasado. Primer golpe, primera solución.

Creo que le voy a llevar una barrita que tengo por casa para que la tenga de reserva, por si las moscas. Que ahora, con este buen tiempo, salen mucho al patio y los riesgos aumentan.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Sorteo en Madres Blogueras


¿Os apetece un jugoso sorteo?, ¿un sorteo con productos muy apetecibles?, pues estáis de suerte, porque desde Madres Blogueras hemos organizado un maravilloso sorteo.

Gracias a Suavinex, y a su gama Body Luxuries se sortean dos lotes de productos pensados para la mamá y el bebé:


No está mal, ¿verdad?. Os confieso que yo he probado la crema reestructurante corporal y es genial, además nada grasa, no te deja la piel pegajosa y tiene un aroma estupendo. Y la Baby Cologne la tengo como preferida, es fresca, suave, tan agradable para tu bebé como para ti. A mi hijo le encanta, se sirve solo.

Os animo a participar, para ello solo debéis visitar la Comunidad Madres Blogueras, y aquí podréis ver las bases del sorteo.

Mucha suerte a todas las participantes.

martes, 13 de septiembre de 2011

El inicio de la maternidad no siempre es igual

Empezaba la tarde y las redes sociales me daban una buena noticia, una persona estupenda, una mujer encantadora va a ser madre de nuevo. Somos "amigas virtuales", las redes sociales me acercan a tanta gente estupenda, personas geniales, con las que hablo y comparto cosas. Ana es una de ellas.

Tiene ya un hijo, un nene más o menos como el mío, inquieto, revoltoso, maravilloso e imparable. Un niño feliz, criado por unos padres felices. Y ahora va a ser madre de nuevo, la familia aumenta, la felicidad absoluta para cualquier pareja.


¡Ah! no os he mencionado un pequeño detalle. Ana y su pareja son padres adoptivos. Es un detalle muy importante. Ana no va a vivir un embarazo, pero lleva más de tres años aguardando la llegada de su pequeño. No va a sentir a su hijo en su vientre, pero ya le siente en su alma.


Adoptar un hijo es una decisión que muchas parejas toman por diferentes motivos. Y todos los casos que conozco, sin excepción, son enormemente gratificantes.


Recuerdo cuando no podíamos quedarnos embarazados, cuando recurrimos a las clínicas de fertilidad, cuando me sometí a todo tipo de pruebas y padecía físicamente todas ellas. Por supuesto me planteé la adopción porque sabía que quería ser madre. Y siempre lo he tenido en mente.


Cuando decidimos que el Peque iba a ser nuestro único hijo biológico esos pensamientos regresaron a mi. No dudo que le iba a querer igual que al Peque, ni dudo de lo bien que todo podría salir. Pero debo reconocer que hay que ser valiente para iniciar un proceso de adopción pues es duro a muchos niveles.


Desde mi punto de vista la maternidad por adopción no se diferencia, a nivel emocional, de la maternidad biológica. Una mujer y un hombre amarán sin condiciones a ese hijo al que van a recoger a un país remoto. Conozco incluso casos de madres adoptivas que han intentado, con éxito, amamantar a sus pequeños. Porque el cuerpo femenino es sabio y aunque no se consigue una producción de leche tan efectiva, es posible lactar.


La maternidad es mucho más que parir, es dar amor incondicionalmente a otro ser, es criarlo, educarlo, verlo crecer, emocionarse cuando aprende a montar en bici, llorar de alegría cuando te dice que te quiere, lamentar cuando se cae, sentir que se te escapa el alma cuando le ves sufrir, mirarle cuando duerme mientras te derrites de amor,...., todo eso y un millón de cosas más es ser madre.


Este post de hoy te lo dedico a ti Ana, y a todas aquellas madres adoptivas que derrocháis amor a raudales por vuestros pequeños, sean de donde sean.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Curso escolar 2011-12

Qué sensible y sentido es mi niño. Hoy ha sido el primer día de su segundo curso escolar. Todavía recuerdo los nervios del año pasado, el miedo que me daba que llorara, que lo pasara mal. Qué malos ratos, pero qué rápido se pasaron. Los niños nos sorprenden siempre. Esta vez todo era diferente, ¡qué relajado!.

A principios de verano encargamos sus libros y material escolar, lo teníamos todo listo desde hacía semanas. Los últimos días han sido tranquilos, relajados, salvo un día que se puso un poco nervioso porque ya era inminente la vuelta al cole, el resto del tiempo toda la familia lo hemos asumido como algo muy normal, como una rutina más de nuestras vidas. Ayer mismo hablaba tranquilo de las ganas que tenía de volver a clase, de ver a su profe, a algunos compañeros. No le hemos dado mucha importancia ni se ha hablado en exceso de ello, no queríamos excitarle.

Esta mañana se ha despertado tranquilo, contento, cariñoso. Cuando le he ido a despertar me ha dado taaaaaaanta pena, dormía tan plácido, estaba tan lindo respirando pausado y feliz. Pero no quedaba otra y a las 8 en punto me he ido con él a su cama y le he despertado a base de mimitos, besos, caricias. Abrió los ojitos sonriendo. Le encanta que le despierte así, ¡a quién no!. Pero los nervios, por pocos que fueran estaban ahí, no ha querido apenas desayunar. Y ya nos íbamos cuando de repente "mamá, ¿a qué clase voy a ir?, yo quiero ir a la del curso pasado". Él sabía que esa clase, la de los 3 años, no sería la suya este curso. Ahí hemos tenido un momento de sensibilidad que hemos resuelto sin problema y hemos salido felices de casa.

Ya en el cole no hemos ido en dirección a las aulas de 3 años y eso le ha puesto nervioso. Eso y cuatro madres locas que no paraban de atosigarle y preguntarle por el verano. Pero señoras, qué les importa lo que mi niño ha hecho en verano, pues lo mismo que todos, nadar, correr, divertirse, tener un poquito de anarquía horaria y disfrutar de unas vacaciones en familia, vamos digo yo que una criatura de 4 añitos poco te va a contar. El caso es que la criatura agobiada se me ha echado a llorar. Lo del aula nueva era una excusa para romper en lágrimas pues estaba nervioso. Ha llegado la profe, le ha hablado con mucha dulzura y después yo le he explicado que es normal estar nervioso, y que no pasaba nada, que se sentiría tranquilo enseguida y se le olvidaría el mal rato. Y así ha sido. Ha subido a clase calmado aunque algo tristoncete.

Y con esta edad, ni adaptación ni gaitas, a la una he ido a por él y ha salido contento y feliz. Tenía un puntito de nostalgia en su mirada, estaba serio, pero contento. Me ha contado lo mucho que ha jugado en el patio, las cositas de su clase nueva, en fin, todo muy normal. A su padre le ha contado mucho más, las canciones que han cantado, que su teacher no ha ido hoy a clase, los juegos de patio con los amigos.

Y a estas horas ya duerme feliz y tranquilo, esperando que llegue un nuevo día lleno de diversión, canciones, juegos y cosas nuevas por aprender.

Cómo cambia todo. Esta mañana hablaba con algunas madres acerca de la evolución del sueño infantil. Se quejaba una mamá de los muchos despertares de su hijo de 10 meses por la noche, de lo cansada que estaba. No veía luz al final del túnel, no se imaginaba que eso pudiera acabarse. Y me recordaba yo, y qué cierto, qué cansada estaba en aquellos tiempos. 3 años tardó mi hijo en dormir de un tirón. La primera noche me la pasé casi en vela, pensando que le sucedía algo malo. 3 años y medio en dormirse solo sin necesidad de tenerme a su lado. Hoy mi niño ha ido al colegio por segundo año, y todo ha adquirido una normalidad que me hace sonreir.

Todas las dudas y los miedos de estos años pasados se van disipando y dejan paso a una vida normal, más tranquila, donde mi niño se hace grande y donde no se cumplen los malos augurios de esas malas personas que siempre se meten donde no las llaman: por qué le das teta, por qué duerme contigo, por qué no le dejas llorar hasta que se duerma, por qué no le castigas si tiene un berrinche, por qué no le llevas a la guardería, por qué está siempre contigo, por qué está tan enmadrado, por qué, por qué, por qué. Pues porque me ha dado la gana. Y a pesar de que me apuntaban con el dedo y me decían lo malísimamente que lo estaba haciendo hoy mi niño es un niño sensible, maduro, responsable y muy noble. Así que solo puedo deciros, "a palabras necias oídos sordos".

Espero que el primer día de vuestros hijos haya sido tranquilo. Os iré leyendo para comprobar cómo ha ido todo. Pero ante todo recordad, solo necesitan seguridad y mucho amor. El resto vendrá por sí solo.

Para mañana me dejo algunas anécdotas "madres del cole" que no tienen desperdicio y se merecen su apartado especial. El primer día y ya tengo cosas que contar, ¡cuánto da de sí un colegio!.

sábado, 10 de septiembre de 2011

La autoestima de nuestros hijos

A principios de verano acudí a un taller impartido por una psicóloga muy cercana a la maternidad y al mundo infantil. El taller trataba de Cómo fomentar la autoestima de nuestros hijos. Dicho así puede resultar chocante, ya que muchos podemos pensar que si guiamos a nuestros pequeños ya estamos trabajando su autoestima. Otros, tristemente, ni se han parado a pensar en ello.

La autoestima de los más pequeños es parte importante del desarrollo psicoafectivo, un pilar básico que debemos trabajar y reforzar para que logren desplegar su aprendizaje emocional de un modo sano y completo.

Este tipo de charlas y encuentros no suelen contar nada que la mayoría de padres y madres no sepamos. Pero o bien porque no le damos importancia, bien por las prisas que la sociedad nos impone, bien porque hacemos oídos sordos a nuestros instintos, no le prestamos la atención que debiéramos.

La sociedad que nos toca delimita mucho la autoestima no solo de los niños sino también de los adultos. Nos enseñan que debemos educar a nuestros hijos en base a unas expectativas muy altas. Ya antes de nacer soñamos con su aspecto físico, "esperamos" que sean físicamente de determinada manera, que les gusten determinadas cosas, se comporten como esperamos. Por un lado es inevitable, pero por otro y sin querer, ponemos el listón muy alto a nuestros hijos.

Voy a centrarme en algunos puntos que vimos en el taller que me parecen muy interesantes:

- Dejemos que hagan cosas por sí mismos.
Mediante ejemplos muy sencillos nos hizo ver lo controladores que podemos llegar a ser los padres. Podéis hacerlo en casa para experimentar lo que se llega a sentir, hacerlo por parejas. Un miembro de la pareja ha de dibujar un barco, puede hacer el barco que quiera. Y el otro, mientras el primero dibuja, debe expresar su desaprobación, haciéndole ver que quizá sería más bonito si le pinta una vela, o lo hace más grande, quitándole incluso el lápiz para hacerlo, haciendo todo el tiempo observaciones..... Esto es lo que muchas veces les hacemos a nuestros hijos, ¡¡corregirles!!.

Para que los niños aprendan a hacer ciertas cosas, primero han de equivocarse, o hacerlo mal, o hacerlo más lento que tu. Si el mensaje que les mandamos es "no eres capaz", la motivación desaparecerá y no les interesará intentarlo de nuevo pues no están recibiendo un feedback positivo.

Si por el contrario les damos tiempo, les animamos, les felicitamos por intentarlo, por conseguir hacerlo, lograremos motivarles, les reforzaremos en sus acciones. Si necesitan ayuda no dudéis que os la pedirán, pero debemos dejarles probar y sobre todo equivocarse, pues gracias a eso ellos aprenden, su cerebro modela nuevas estrategias, nuevas conexiones neuronales.

- Dejarles elegir.
Damos por hecho a veces que solo por ser niños no saben lo que quieren. ¡¡Error!!. Los niños, desde edades muy tempranas toman decisiones, están preparados para hacerlo y debemos permitir que lo hagan. Esto les da madurez, les hace sentirse protagonistas, sentirse escuchadso, tenido en cuenta, valorado e incide directamente en su autoestima.

Los mayores, por prisas, por hacerlo más rápido, porque es "más conveniente" y "mejor" nos empeñamos en decidir por ellos. Pero volvemos a lo mismo, necesitan equivocarse para saber qué decisión tomar la próxima vez. No pasa nada porque tomen la decisión incorrecta. El ensayo y el error es un método de aprendizaje legítimo que utilizan muchas especies en este planeta, la nuestra sobre todo. Que yo sepa ningún científico ha hecho sus descubrimientos y avances a la primera, sino que se equivocan muchas veces hasta que logran su objetivo. Todos conocemos la frase "de los errores se aprende". Dejémosles pues equivocarse, permitámosles decidir por sí mismos.

- Decir "NO".
Llega un momento en que nuestros hijos parece que solo saben decir NO. A cualquier cosa, cualquier pregunta, cualquier situación, escuchamos un rotundo "no". Lo vemos como algo molesto, pesado, como una fase que esperamos pase. Poco a poco aprenden a discernir, a diferencias mejor el sí y el no. Pero en esa fase se sienten fuertes y decididos diciendo ese no que a los adultos molesta tanto. Cuando nos hacemos mayores, ¿cuántas veces nos cuesta decir no?, ¿cuántas veces nos sentimos cohibidos porque queremos contestar no y no nos atrevemos?. Los adultos tememos la desaprobación de otros. Los niños parece que no y debemos respetar esa fase y alegrarnos por ello. Son capaces y valientes, nos plantan su NO en nuestras narices sin pudor alguno. No les reprimamos por ello, no les digamos que son pesados por hacerlo. Debemos mostrarnos felices por su valentía y su determinación.

- Nuestro ejemplo es importante para ellos.
Debemos ser coherentes. No le digas a tu hijo "no comas chocolate" si tu te lo tomas a escondidas. No le regañes por decir una palabrota y le respondas tu con otra. No le digas "no se pega" mientras le das un cachete en el culo. Nuestros hijos se reflejan en nosotros, somos su espejo. Hablarán como nosotros, se comportarán como nosotros, imitarán nuestros actos, nuestras actitudes. Seamos entonces un buen ejemplo para ellos.

Si nos ven seguros de nosotros mismos eso reforzará su autoestima. Si cuando te sale algo mal dices expresiones del tipo "soy un desastre, no valgo para nada", tienes trabajo que hacer. Si tu hijo lo escucha, tenderá a sentirse como tu.

- Evitar las etiquetas.
El niño que se porta mal en un momento puntual no es malo, y eso debe quedarles claro. Mi hijo sin ir más lejos, cuando le he dicho que ha hecho algo malo o que no se ha portado bien, siempre me pregunta "¿pero mamá, yo soy malo?". Y yo siempre respondo lo mismo "no cariño, no eres malo, pero debes entender que lo que has hecho está mal. Eres un niño muy bueno y por eso quiero que te portes bien". Si los niños creen que los consideramos malos, harán cosas malas. Al final hará lo que se espera de él.

Tampoco deben pensar que es un niño bueno porque haga lo que esperas de él. Pues estaremos convirtiendo a nuestros pequeños en dependientes de la aprobación de los demás.

Si tenemos varios hijos no les comparemos, ni para lo bueno ni para lo malo. Cada niño es único con sus virtudes y sus defectos. Cada uno tiene que desarrollar su autoestima de un modo independiente y por ello debemos fomentarla en cada individuo por separado.

Estas son algunas de las cosas que vimos en este taller. Me resultó interesante, esclarecedor y necesario.

viernes, 9 de septiembre de 2011

Ganador concurso Parque Temático con Arnidol


¿Os acordáis del concurso que Arnidol organizó en Junio? El premio consistía en un fin de semana en un Parque Temático de París para dos adultos y dos niños. Y ya tenemos ganadora:

Omayra Merino

ha sido la afortunada, quien disfrutará de un fin de semana de ensueño, quien trasladará a sus pequeños a un mundo mágico donde todo es posible. ¡¡Enhorabuena!!. Qué ganitas de ir, de ver a mi hijo disfrutar y perderse en ese entorno donde los sueños de los más chiquitines de la casa se hacen realidad. Y por qué no, también de los adultos.

Estoy segura que no olvidarán Arnidol en su maleta, imprescindible ya para todos los que tenemos hijos. Y gracias a ellos, a nuestros pequeños, hemos podido ir descubriendo las múltiples utilidades para nosotros, los padres. Ya todos conocemos sus ingredientes naturales, Árnica y Harpagofito, sus propiedades antiinflamatorias, lo llevamos siempre a mano y forma parte de nuestro día a día.

Disfrutad familia, esperamos ver pronto vuestras fotos. Y de nuevo ¡¡enhorabuena!!.


jueves, 8 de septiembre de 2011

El reinicio del ciclo

Hoy quiero compartir parte de un texto que hoy he vuelto a releer. Pertenece al libro La cuna vacía: El doloroso proceso de perder un embarazo, un libro escrito por grandes profesionales y grandes personas: Mónica Álvarez, Mª Ángels Claramunt, Rosa Jové y Emilio Santos.

Este libro nos adentra en las profundidades del duelo perinatal, de la pérdida, de los sentimientos encontrados, la confusión y, como no, la femineidad.

Hoy quiero acercaros un texto que me ha puesto los pelos de punta por su hermosura.

Aprovecho para recomendar este libro, no solo a quien haya sufrido el dolor de la pérdida, del duelo, sino también para todos los que se quieran acercar a ese precipicio, para entenderlo mejor, para acompañar mejor a alguien conocido que lo haya sufrido, o por el simple placer de saber.

"Es inevitable. Tarde o temprano regresa y lo hace como si volviera a una fiesta. Nuestra amiga de la cara roja. Cada mes nos hace su visita; queramos o no, está ahí. Nos enfadamos, lloramos, pataleamos porque, una vez más, el ansiado bebé no llega. Más que nunca vivimos nuestro ciclo menstrual como una maldición, como una prueba palpable de lo mal que estamos hechas, de la mala suerte que nos persigue y de lo injusta que es la vida. Pareciera que todo lo malo que nos ocurre lo achacamos a la menstruación. Como una gran sombra en nuestra psique, depositamos en ella todo lo malo, poniendo a la vez todo lo bueno en un embarazo que ya pasó o que aún está por llegar. La gran enfermedad femenina de nuestra época es precisamente vivir la menstruación como una enfermedad. Buscamos vivir nuestras pérdidas de manera normalizada y lo más sana posible, pero todavía tenemos la cuenta pendiente de reconciliarnos con nuestro útero, que nos envía puntualmente cada mes su mensaje.

Nunca como en el siglo XX han proliferado tanto las enfermedades femeninas. Nunca como en el siglo XX (y en el XXI) hemos estado tan desligadas de la tierra, de los instintos, de las comadres. Pareciera que nuestro arquetipo más fuerte fuera la Atenea del panteón griego, diosa de la Razón y de la Ciencia, que nació de la cabeza de Zeus. También nosotras, las mujeres modernas que queremos vivir al día con los tiempos que corren, hemos desestimado el rol femenino que experimentaron nuestras madres (mujeres abnegadas que se dedicaron a sus hijos, su casa, su marido). Vivimos en un mundo de energía yang. Buscamos para nosotras aquellos valores que en su día rechazaron en los hombres nuestras antepasadas, las primeras feministas, y tenemos como modelo mujeres que corren a trabajar al poco de parir, mujeres que eligen pasar por una operación de cirugía mayor antes que sentir la fuerza y el poderío de sus cuerpos pariendo a sus hijos, mujeres que creen realmente que sus hijos están mejor con una profesional de la puericultura que pegados a su piel (o siendo alimentados con el biberón último modelo, o amaestrados para que duerman de un tirón toda la noche con el tratamiento conductista de moda).

¿Cómo han conseguido convencernos para robarnos nuestro poder más grande?. ¿Es que damos tanto miedo?.

¿Es que aprendimos a ocultar nuestro poder para no morir abrasadas en la hoguera de la incomprensión social?. ¿Merece la pena pagar precio tan alto?."

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Conversaciones ante la vuelta al cole y reflexiones

Conversación A:

Niño: ¡¡mamá no quiero ir!! (llora).
Madre/Padre: Pero tu ya eres mayor, ¡qué haces llorando como un bebé!. Los niños grandes van al cole y NO lloran. Qué van a pensar de ti.
Niño: (continúa llorando).

Conversación B:

Niño: ¡¡mamá no quiero ir!! (llora).
Madre/Padre: No te preocupes, es normal que estés un poquito asustado, pero no pasa nada. Te vamos a llevar a un sitio donde conocerás a muchos niños y podrás jugar, donde te sentirás muy feliz y donde te reirás mucho. Hoy estás algo asustado porque no conoces donde vas, pero cuando lo veas te gustará mucho, y te tranquilizarás, ¡ya lo verás!. Pero entiendo que estés nervioso. Yo vendré a recogerte y podrás contarme todo lo que has hecho (abrazos, sonrisas, besos).
Niño: (quizá siga llorando pero empezará a tranquilizarse).

La escena de un niño llorando ante una situación novedosa es muy habitual. El inicio del colegio es una de las más importantes de su vida infantil. Otras muchas situaciones ponen nerviosos a nuestros hijos, a diario, y pueden responder llorando. Se sienten inseguros, dudosos, asustados. Su lado emocional sale a relucir porque, afortunadamente, ellos son 99% emoción.

Muchos adultos tienden a enmascarar las emociones, a negarles incluso el valor que tienen. De este modo inducimos a nuestros hijos a esconder lo que sienten, a mostrarse fríos, a no buscar refugio emocional.

Si en vez de esto nos mostramos comprensivos, les enseñamos que entendemos sus lágrimas y su miedo y que no pasa nada, fomentaremos su seguridad y al tiempo su autoestima.

Nosotros somos su referente principal, los padres y madres somos su ejemplo a imitar. Seamos sensibles. ¿No has llorado tu cuando te has sentido impotente ante algo?, ¿o cuando algo te ha asustado de verdad?, ¿o cuando sucede algo en el trabajo que te descoloca?. Ellos son niños que se enfrentan a un gran reto, sepamos entenderles y pongámonos en su lugar.

martes, 6 de septiembre de 2011

El menú del día: Verduras a la plancha y filetes de merluza con limón

El menú de hoy es austero a más no poder. Rápido de preparar, sanito y sin complicaciones. Ideal para una cena.

- Espárragos trigueros y tomates a la plancha al aroma de Módena.
- Filetes de merluza a la plancha con limón.

Primer plato: Espárragos trigueros y tomates a la plancha al aroma de Módena. Los ingredientes son evidentes:

- Un manojo de espárragos trigueros frescos.
- Unos tomates de rama, no muy maduros.
- Vinagre de Módena.
- Sal.

A mi hijo le encantan los espárragos verdes, desde muy pequeño, así que es un plato habitual en nuestra casa. En una sartén con una cucharada de aceite se colocan primero los espárragos, si son muy gruesos os recomiendo partirlos por la mitad. Dejar que se hagan a fuego medio. Una vez hecho, partimos los tomates en rodajas de un dedo de grosor y los ponemos al fuego. Servimos en el plato, aderezamos con sal y unas gotas de vinagre de Módena. Si hay niños muy pequeños a la mesa, podéis prescindir del vinagre, pero le da un toque muy especial.

Truco/consejo: estas verduras se pueden sustituir o acompañar de otras como el calabacín en rodajas, la berenjena, champiñones, todas preparadas de este modo están deliciosas.

Segundo plato: Filetes de merluza a la plancha con limón. En nuestro congelador no deben faltar paquetes de pescado congelado. Es un solución perfecta que siempre está disponible. Hoy lo vamos a preparar a la plancha. Dejamos que se hagan bien, que se cree una costrita churruscona, a los niños les encanta!! y en el último momento echamos unas gotas de limón mientras el pescado aún está en la sartén, le dará un sabor muy rico. Podemos acompañarlo con un poquito de mayonesa.

Y ya está, con un par de sartenes al tiempo podemos preparar esta cenita sencilla, muy fácil, muy rápido, muy rico.

lunes, 5 de septiembre de 2011

De cómo la "pelusa" irrumpió de repente

Pues sí, al fin la "pelusa", celos, envida, o como queráis llamarlo irrumpió en nuestras vidas sin previo aviso. Y es que el Peque ha empezado a sentir cierta envidia de la prima. Así, de repente.

Siempre os he dicho lo bueno que ha sido con ella, lo poco que le ha importado que yo la cogiera y la hiciera mil zalamerías. Pero las cosas comenzaron a cambiar. No hacia la niña, pues sigue con su buen talante hacia ella, sino hacia todos los demás.

Mi hijo no destaca por ser un niño "políticamente correcto". No le gusta lo típico de dar un beso necesariamente cuando llega a algún lado, ni le gusta darlo porque se va en la despedida. Ahora eso sí, en medio podrá darte miles de muestras de cariño y afecto. Pero "sentirse obligado" a hacerlo, le chirría sobremanera. Por más que he intentado explicarle de buenas maneras que son normas de educación, que se hace porque se quiere o aprecia a esas personas, etc, etc, etc, no hay manera. Pero lo que ha sucedido este verano ha ido más allá.

Desde que mi hermana se quedó embarazada dejó de prestarle la hiper atención que a ella le gustaba y mi hijo demandaba. De revolcarse con él por el suelo a jugar, de hacer el bruto y darle miles de mimos, pasó a estar encamada, preocupada y con un estado de ánimo por los suelos, con motivo de su embarazo. Mi hijo, que contaba 3 añitos no lo podía entender. La pobre se esforzaba pero claro, desde una cama las cosas no pueden ser igual. Mi hijo aceptó la nueva situación, los niños se adaptan rápido. Pero su relación se resintió. Esperábamos algo así, era normal, y sabiamos también que cuando las cosas se normalizaran todo se arreglaría.

Cuando la niña nació mi hermana empezó a intentar pasar ratitos con mi hijo, interesarse por él, pero mi hijo dio la negativa por respuesta. No quería, supongo que se sentía enfadado con ella y se lo demostraba. La pobre, con una paciencia infinita, le dejó hacer, le dió su tiempo y al final recogió los frutos. Poco a poco mi hijo ha ido cediendo a "sus encantos" y han retomado su bonita relación. Mi peque es super cariñoso con ella, le gusta tumbarse y quedarse abrazado a ella, la mira con ojitos enamoriscaos y necesita de sus besos, sus abrazos y sus juegos. No importa que mi sobrina esté por ahí, o que yo la haga carantoñas, él no sentía celo alguno.

Pero una vez restaurada la relación tía-sobrino han sobrevenido los problemas. La niña ha pasado de ser un bebito pasivo a una criatura altamente activa, con personalidad propia, que chapurrea palabras, que deja claro lo que quiere y cuando lo quiere. Que reclama a sus abuelos, a sus tíos, a su primo.... vamos que ahora y a los ojos de un niño de 4 años "empieza a molestar".

Yo de esto me he dado cuenta a posteriori. Llegaba a casa de sus tíos y no saludaba, se sentaba apartado, no hablaba con nadie, su expresión era de resignación/aburrimiento/tristeza. Confieso que me enfadaba con él, ¿a qué venía eso?. Sé que una siempre debe tener la paciencia por bandera, a mano, para poder utilizarla cuando sea necesario. Pero soy humana, y como tal, fallo y tengo límites. Y confieso que me saturó ese comportamiento, ¡con sus tíos, nada menos!. Intenté que me explicara qué sucedía, pero todo fue inútil, solo conseguí que se comportara peor y que el comportamiento se repitiera.

La otra tarde, jugando en el parque con los dos peques quedó de manifiesto lo que sucedía, ¡¡celos!!. Empezó a reclamar de repente toda mi atención de un modo muy exagerado, la atención de mi hermana, y no nos dejó ni a sol ni a sombra, eso sí, pasando él a ser el prota absoluto. No despreció a la niña, y la permitió participar de los juegos, pero no podíamos hacer nada con la niña, sin que él se nos avalanzara reclamando su pequeña parcela de protagonismo.

Siento no haberme dado cuenta de lo que estaba sucediendo. Pero es que su "timidez social" a veces es muy difícil de sobrellevar. Teniendo 4 años y medio pensaba que lograríamos superar ciertos malos ratos, pero no ha sido así. Ayer mismo en el cumple de su amiguita, anticipó tantísima ansiedad a su llegada, que cuando entró por la puerta se echó al suelo a llorar. Por supuesto los presentes le miraban sin comprender nada, y me miraban a mi con ojos críticos, ¡faltaría más!. Una vez que rompió el hielo todo fue sobre ruedas, lo pasó en grande y no hubo más contratiempos. Pero con esto os quiero explicar lo cuesta arriba que a veces se hace.

Y claro, no esperaba algo así con la familia a estas alturas. Pero ha sucedido, y ahora hay que poner toda la carne en el asador para que no tema por su privilegiada posición, para que se siga viendo importante, para que no se sienta como el príncipe destronado.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Recetas que me han conquistado: Delicias al horno


Con este pequeño avance de otoño que tenemos estos días el horno ha empezado a funcionar, la verdad es que da un juego increíble y los platos salen tan ricos. Y pensando en los niños, es tan práctico, ahorras tanto tiempo y a la vez haces platos sanos que compensa pasar un poquito de calorcito en la cocina.

Han desfilado ya por nuestra mesa unos ricos champiñones rellenos (prometo poneros la receta), unos macarrones gratinados, magdalenas.

Pero esto no ha hecho más que empezar, del primer fascículo de la colección de Delicias al horno me han conquistado dos recetas que pienso hacer esta semana:

- Hojaldres mediterráneos.
- Galletas de jengibre.

Los Hojaldres estoy segura que encantarán a mi hijo, y al padre ni digamos porque uno de sus ingredientes son las anchoas. Es una receta sencilla y rápida, que hará quedar al cocinero/a en un lugar inmejorable. Por si las anchoas le parecen fuertes al peque, haré algunos con pavo, o con algún otro ingrediente más suave.

Y de las galletas de jengibre que puedo decir, unas galletitas caseras, con ingredientes naturales son siempre bien recibidas. Yo adoro el jengibre, y la verdad que había oído mucho hablar de este ingrediente en platos dulces, así que ya no tengo excusa. Estoy deseando hacerlas. La receta no tiene complicación y como siempre mi pinche preferido, mi hijo, me ayudará en su elaboración. Es una buena manera de hacer que los niños participen en la cocina, se den cuenta de la importancia de los ingredientes, de la cocina sana y elaborada en casa. Por supuesto os contaré el resultado.

Hay más recetas, todas muy ricas, pero hay que ir paso a paso y por ahora estas dos se estrenarán en nuestra cocina.

El fascículo viene acompañado de unos moldes de magdalenas de colorines. A mi hijo le han encantado, y es que, como os dije, los niños comen primero por los ojos que por la boca.

He estado viendo que hay también moldes con formas de osito, de corazón, de estrellas, para hacer bizcochos o gelatinas. Imaginad la carita de vuestros peques cuando pongáis un sencillo bizcocho con forma de osito en la mesa y bañado con azúcar glass.

sábado, 3 de septiembre de 2011

Hoy he soñado que me quedaba embarazada

Hoy he soñado que estaba embarazada. Tantas buenas nuevas últimamente a mi alrededor, han hecho que mi subconsciente haga de las suyas.

Confieso que no es la primera vez que lo sueño. Hace unos años más que un sueño era un ansia, un deseo. Hoy ha sido un sueño, un sueño realista, donde veía claramente cómo la regla no venía, ahora que soy más regular que un reloj suizo. Y entonces sobrevenía una mezcla de sentimientos, la alegría, el miedo, la felicidad, el terror.

Un test de embarazo, dando positivísimo, un ser creciendo ya en mi interior. Me he despertado sofocada.

Y esto me ha hecho pensar. ¿Y si sucediera?. Un par de ginecólogos me recomendaron en su día que no me arriesgara más, no me aconsejaban un nuevo embarazo. Dos embarazos muy difíciles, contracciones tempranas en ambos. El primero con rotura de bolsa precoz y mal final. El segundo con contracciones peligrosas hasta los 7 meses. Ambos con reposo absoluto y mucho miedo. Mi útero falla en la mitad del embarazo, no puede sujetar bien al feto. No saben muy bien qué ocurre.

Al principio pensé en ir a un buen ginecólogo, pagar una consulta privada, buscar un buen especialista al que consultar mi caso y pedirle opinión. Un profesional que dejara de lado miedos y se enfrentara a mi caso para decirme qué me pasó, por qué me sucedieron aquellas cosas, si se podría solucionar, si podría enfrentarme a un nuevo embarazo.

Pero no lo hice, no busqué, no consulté, y han pasado los años con un único resultado, la resignación. He aceptado que no puede ser. Pero a pesar de que no puede y no va a ser, al ver a amigas embarazadas no puedo evitar sentir esa añoranza, ese deseo de volver a ser madre.

¿Qué pasaría si mañana no me bajara la regla?, ¿cómo enfrentaríamos un nuevo embarazo de riesgo?. Tengo casi 38 años, un niño imparable e inagotable de 4, un niño con un problema de salud, una probabilidad de quedarme en la cama sin moverme un par de meses del 90%, un riesgo de aborto o parto prematuro importante, riesgo de perderlo elevado. ¿Cómo afrontaría algo así?.

No voy a decir que no tendría fuerzas, porque sé que no es verdad. Si he llegado hasta aquí, habiendo pasado lo que me ha tocado vivir, es porque soy fuerte de narices, pero ¿se habrán agotado esas fuerzas?. Confieso que soy cobarde, me da terror volver a pasarlo de nuevo, me da pavor que algo vaya mal. Y siento pena, a pesar de la aceptación, a pesar de que sé que en mi familia somos 3, que somos felices, que nos sentimos agusto así.

Pero tras este sueño, no puedo dejar de pensarlo, ¿qué pasaría si me quedara embarazada?.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Los abuelos

Los abuelos: esas personas que se desviven por tu hijo, que le quieren más que a su vida, más incluso que a ti como hija, que tienen una paciencia infinita, que repiten los juegos mil veces si es necesario con tal de ver la sonrisa de felicidad y satisfacción en la cara de su nieto, a los que todo les parece poco para él.... Esos son los abuelos de mi hijo.

Creo que en más de una ocasión he agradecido en este blog la ayuda de mis padres. Somos una familia unida, ellos forman parte de mi día a día, y por supuesto forman parte de la vida de mi hijo.

Les debo en parte a ellos que mi Peque esté aquí. Fueron ellos quienes me cuidaron es aquellos horribles meses de reposo en cama. Mi madre quien cocinaba, quien se encargó de mi casa, quien cuidó a mi marido, quien nos cuidó a todos. Mi padre quien atendía cualquier recado o necesidad que surgía. Sacaron adelante mi casa, me cuidaron, me atendieron, me llevaban al médico si papá sin complejos no podía, me acompañaban, me daban ánimos. ¡Qué hubiera hecho sin ellos!.

Cuando mi hijo nació, ahí siguieron al pie del cañón, disfrutando de su nieto, su ansiado nieto. Fue amor a primera vista. Y ahí estuvieron después, cuando mi niño enfermó, cuando mis piernas no me sujetaban de pie, cuando la angustia se apoderaba de mi, cuando el miedo a perderle me consumía. Ahí estaban mis padres, firmes como rocas, dando el apoyo que necesitábamos.

Llegado el momento se quedaron con mi hijo, cuidándole, ayudándome a criarle, mientras yo me iba a trabajar. Respetando mi crianza, mi lactancia, todas mis decisiones.

Llevan toda la vida a mi lado, pero en estos últimos años me han dado un apoyo que ha sido vital para mi.

Los abuelos, esas personas a las que mi hijo adora, a las que besa y abraza hasta espachurrarlos.

Hoy ha sido un día en el que mi hijo ha estado casi todo el tiempo con ellos, y ha sido inmensamente feliz. Feliz por tenerles a ellos, por tenerme a mi, por sentirse amado, por saberse el protagonista de esta película.

Esta tarde su abuelo vino a casa a recogerle, le despedía por la ventana, él me tiraba besos mientras me decía "te quiero mami", y se alejaba con mi padre de la mano, como dos amigos. Tan mayor, tan alto. Las lágrimas humedecían mis ojos, de orgullo, de satisfacción y de gratitud.

Yo no pude disfrutar de una relación bonita con mis abuelos, por diferentes motivos. Y me siento bien al ver que mi hijo puede tenerla. Aprender de ellos, jugar, vivir sus rutinas, su día a día. Le aportan tanto, le dan tanto.

Es cierto que a veces malcrían (aunque este término no me gusta mucho, ya lo sabéis), consienten en exceso, dan alguna chuche o chocolate de más, pero a pesar de eso compensa que tu hijo pueda tenerles, ese amor especial y único es inigualable.

Tengo la suerte de tener a unos padres no muy mayores y con buena salud. Espero que mi hijo pueda tenerles a su lado muchos años. Sé que su relación será aún más maravillosa con el paso del tiempo.

Gracias mamá, gracias papá, por estar ahí, por ayudarme a traer a este niño al mundo, por disfrutar de su crianza tanto o más que yo.

jueves, 1 de septiembre de 2011

La cocina también es un hobbie: colección Delicias al horno

Ayer mismo os hablaba de la nueva sección que he creado en el blog, El Menú del Día. Es importante que los niños aprendan a tener una alimentación sana, variada y equilibrada. De ello depende su salud de hoy y de mañana. En un momento en que los médicos y pediatras alertan a las familias de los peligros de la obesidad infantil, el aumento del número de casos, merece la pena detenernos a analizar si nuestros hábitos alimenticios son saludables. Y en caso de poder, debemos mejorar nuestra dieta.

Me preocupo mucho por los menús diarios que comemos, su preparación, la variedad y combinación de alimentos. Intento aunar comida sana y ganar tiempo. Y he descubierto que cocinar no es siempre aburrido, o una carga, o una obligación. Cocinar se puede convertir en un hobbie, en algo divertido.

Además, ahora que ya el verano está tocando a su fin, con la temporada otoño-invierno tocando a la puerta, el horno cobra vida en los hogares. Miles de platos podemos preparar al horno, ganando en calidad, bajo número de grasas y además mucho más limpio. Utilizamos el recipiente de horno y listos! con un poco de imaginación y algunas recetitas apañadas conseguimos sacar un partido increíble a este maravilloso electrodoméstico.

Yo llevo un par de temporadas aprovechando al máximo mi horno. Me preocupa mucho que mi hijo coma bollerías industriales, y seamos sinceros, donde esté un bizcocho o una magdalena hecha en casa,...., que se quite lo demás. Los últimos inviernos la repostería casera se ha convertido en algo imprescindible en nuestro hogar. Mi hijo disfruta, mi marido también y yo,...., no digamos. Y no, no penséis que es difícil, complicada, que te quita excesivo tiempo. Además los peques pueden ayudar en la cocina, convirtiendo una aburrida tarde en casa en toda una experiencia: elegir y mezclar ingredientes, ayudar espátula en mano, y por supuesto, ¡¡comérselos!!.

Empieza el curso y con ello la época del año donde en nuestros quioscos aparecen colecciones interesantes. Y para ayudarnos en lo que os estoy contando os recomiendo la colección Delicias al horno. Hay recetas de dulce, de salado, pasteles, galletas, repostería más elaborada, postres, tartas, truquitos que ayudan en la cocina a los más inexpertos, recetas sencillas y otras más complicadillas para quienes se atrevan. Pero es que además regalan ¡¡moldes de silicona!!. Con cada entrega regalan uno nuevo. Vamos que con la colección te haces con un buen número de ellos. Que te vienen unos amigos a merendar usas uno, que otro día tienes a la familia, pues cambias, otro pretendes sorprender a tus hijos, puedes hacerlo. A los niños les convences a veces por la vista. Ya puede ser el plato más delicioso del mundo, que si no les entra por los ojos, olvídate que les entre por la boca.


Yo descubrí los moldes de silicona el invierno pasado. Confieso que en mi inexperiencia cocinera al principio dudaba yo de ellos. Pero me arriesgué con unos moldes para magdalenas y son fabulosos. Limpios, fáciles de lavar, eficaces.

La colección, que es de Planeta DeAgostini, se puede conseguir en cualquier quiosco, librería o papelería. Pero también te puedes suscribir a la colección aquí. Con la suscripción por internet participarás en el sorteo de cinco iPad 2 de Apple. Si eres usuario de facebook, también puedes obtener información por ese medio.



Una interesante manera de mejorar nuestro repertorio de cocina. Nuestro esfuerzo merece la pena para que la dieta de nuestros hijos les haga crecer de un modo sano.